sábado, 20 de noviembre de 2010

La ficción se hace un lugar a trompadas


Otro intenso rol de Rodrigo de la Serna para la televisión, acompañado de la bella Soledad Fandiño, está enmarcado por el proyecto que marca la vuelta de la tira diaria y suburbana al canal estatal



La ficción se hace un lugar a trompadas
De la Serna suelta su derecha potente; el actor que fue Goyo en Campeones y Ricardo en Okupas, vuelve a la pantalla oficial como el entrerriano Ezequiel. Foto ON TV
Victoria Pérez Zabala
Para LA NACION
Mientras Rodrigo de la Serna aguarda el grito de acción, cierra el puño y arremete contra la pared en cámara lenta; la que viene no será una escena de boxeo, pero hace un tiempo que este deporte se adueñó de sus manos.
Dos hombres martillan el suelo del ring aún inconcluso, que se levantará para la nueva ficción de On TV, Contra las cuerdas , que se verá martes, miércoles y jueves, por Canal 7, a partir del próximo martes 30.
El cuadrilátero, como otras partes del decorado, puede no estar listo para la acción, pero De la Serna, el protagonista de esta historia, está entrenado para dar pelea: desde hace más de un año y medio viene golpeando bolsas de arena y luchando contra su propia sombra. Todo comenzó cuando le ofrecieron personificar en una película a Ringo Bonavena, que, finalmente, no se
llevó a cabo. "Fue un año de entrenar duro. Casi me muero de la angustia cuando me dijeron que no se hacía, a quince días de empezar. Me quedó el gusto por el boxeo, que te enseña mucho sobre vos mismo, sobre tus límites físicos y morales", explica el actor, que dejó de fumar gracias a este deporte.
Ahora podrá volcar todo ese conocimiento y estudio del boxeo en el personaje de Ezequiel: un boxeador amateur entrerriano, de buena pegada y derecha temeraria, que escapa de su pueblo natal y aterriza en pleno conurbano bonaerense. "El se da maña como albañil y como cerrajero, pero su pasión y su vida es el boxeo. Está a punto de pasar al profesionalismo cuando sucede un incidente en una pelea y un mafioso le pide que se tire en el tercer round. El, en cambio, lo noquea, gana y se tiene que escapar del pueblo", relata De la Serna, que acaba de protagonizar junto a su mujer, Erica Rivas, el largometraje Boca de fresa.
En el oscuro estudio de grabación de Contra las cuerdas, el aire es húmedo y la actividad, incesante. Afuera caen gruesas gotas sobre el barrio palermitano, pero en su interior nadie comenta el tiempo; hay mucho que grabar contra reloj y todavía va de mano en mano el libreto del primer capítulo de la novela.
"Andá arriba y boxealo un poco", le dicen a Ana, el personaje de Soledad Fandiño. "Ana es una chica que la pelea mucho. Trabaja en una empresa donde gana muy poco. Está con Luciano (Maximiliano Ghione), pero cuando conoce a su hermano, Ezequiel (De la Serna), se empieza a complicar todo un poco porque siente cosas por él", adelanta Fandiño, que hace unos meses pasó del rubio platinado a un discreto tono castaño.
Cuando llega al estudio Roberto Carnaghi, que interpreta a Hugo, el padre de Ana, todos se reúnen en una mesa redonda a repasar sus líneas, pero también a escuchar las anécdotas que desgrana el actor sobre otros tiempos y otras ficciones. "Es un poco como el abuelo", desliza alguien al pasar. "Carnaghi es el gran profesor; el que le pone pimienta a todo", destaca el apuntador, Alejandro Delgado. "Laburar para la televisión pública es diferente porque no hay presión del rating; están todos mucho más relajados", describe Delgado, que también trabajó en Ciega a citas.
Del pueblo al conurbano
En la cocina de Contra las cuerdas, sobran los envases de cerveza, faltan azulejos en la pared y el mantel es de plástico. En el pasillo que conecta con el cuarto de Ana, la heroína de esta historia, cuelgan como banderines una decena de coloridos repasadores. "Se muestra a gente que lucha, las horas que trabaja y cómo se relaciona con la Capital", observa Fandiño.
"Somos parecidos, ¿no?", pregunta Maximiliano Ghione, que interpreta a Luciano, el hermano mayor de De la Serna. "Es un fierrero que corría picadas en su pueblo y entiende mucho de motores. Se viene a Buenos Aires un tiempo antes que Ezequiel. Se instala en un taller que es, en realidad, un desarmadero, y se ve involucrado en chanchullos. Es muy vulnerable y está enamorado de Ana. Después, termina delinquiendo", se explaya Ghione.
"Me parece interesante que se muestren los sueños de dos pibes del interior, sus desventuras en busca de la felicidad. Muchísima gente se va a sentir identificada. Sobre todo aquellos que llegaron a la jungla y se dieron contra la pared", opina Ghione, que define a Contra las cuerdas como "realismo puro".
Según De la Serna, que en 2000 protagonizó el unitario de culto Okupas, la ficción muestra cómo el deporte puede ayudar a mejorar la calidad de vida de mucha gente al sacarla de la marginalidad. "Por ejemplo, a mi entrenador de boxeo le pasó. Apenas llegó a Buenos Aires, estuvo como veinte días viviendo en la indigencia", señala.
La maquilladora se acerca a Fandiño y a De la Serna; para la actriz, unos retoques de rubor y para el actor, un poco de sangre falsa en la ceja izquierda, herida que le dejó su última pelea. "Tengo ocho días de herida; se va diluyendo de a poco", enseña la encargada del maquillaje.
"Es un placer trabajar dentro de un elenco de enorme talento actoral", subraya Ghione sobre sus pares, a menos de un metro del camarín de Mimí Ardú, que también participa en la historia que reemplazará en Canal 7 a lo que iba a ser Conurbano, la tira frustrada de Rosstoc.

fuente :diario la nación espectaculos.

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