sábado, 25 de diciembre de 2010

“Tengo un súper yo bastante estricto”


La actriz de Contra las cuerdas asegura que se porta “demasiado bien” y se reconoce una chica de barrio. Celebra que la TV Pública apueste a la ficción.
 
Estoy vestida como Ana”, aclara Soledad Fandiño. Lleva jeans gastados, una musculosa de algodón y para no dejar los hombros al descubierto –la chica es recatada–, por encima usa una camisa desabrochada. El look moderado de su personaje en Contra las cuerdas  (martes, miércoles y jueves a las 22:30, por la TV Pública) define a la joven que vive en el Conurbano con su padre y su hermano y trabaja dando apoyo escolar en una cooperativa del barrio. 
Así es Ana, aunque también podría ser Sole hace unos años en Lugano, donde pasó su adolescencia sin sobresaltos. En la ficción es hija de Hugo (Roberto Carnaghi) que tiene una agencia de lotería, mismo rubro de comercio que atendieron la mamá y el abuelo de Fandiño. “La de mi familia era una agencia de Lotería Nacional y acá es una Provincial. Cuando mi mamá vio los primeros capítulos me llamó y me dijo: los agencieros me van a cargar”, revela la actriz que desde hace unos meses estrenó una melena oscura y ondulada más acorde a su rol actual y bien distante de aquella imagen angelical de su lacio rubio. “Me oscurecí el pelo para Maltratadas, el unitario que hice para Uruguay”, explica. El cambio lo hizo para interpretar a una mujer golpeada en un episodio de la serie dedicada a la violencia de género, que se verá el año próximo en el país vecino. Sus autores, Alejandro Maci y Esther Feldman, son los mismos de Contra las cuerdas. “Los conocí ahí, con Maltratadas, y cuando empezaron a armar esta novela me llamaron.  Me encantó que pensaran en mí, acepté de inmediato porque estaba buscando trabajos que se diferenciaran de lo que ya había hecho años anteriores.” 
Durante 2010, Fandiño hizo de la novia de Juan Perugia en Todos Contra Juan 2. En 2008, fue Jazmín en Por amor a vos, un año antes había intentando otro cambio en su carrera al participar en Bailando por un sueño. Aunque su vida televisiva comenzó en Súper M 2002, el reality que pretendió hallar a las nuevas top models, pronto supo encontrar lugar para cumplir su deseo de ser actriz. Luego de pequeños papeles en Poné a Francella y Resistiré, le llegó con Rebelde Way la primera oportunidad de mantener un personaje con continuidad. Más tarde sorprendió más como Felicitas en “Ricos y mocosos”, la parodia de las telenovelas adolescentes que formaba parte del humorístico No hay dos sin tres. Debutó como protagonista con Juanita la soltera, y nuevamente para Polka fue Sandy en Son de fierro. 
Hoy, a los 28, reconoce: “Crecí, pasaron un par de años, y quiero  mostrar situaciones que estoy viviendo ahora o que me pasaron hace poco. Son sentimientos nuevos que en otro momento no los había vivido y ahora puedo demostrarlos. Busco hacer otras cosas. En Por amor a vos era una chica que tenía al padre odontólogo y vivía con un buen pasar económico. Siempre elegí trabajos diferentes. Ahora quería algo más comprometido, no tan pasatista.”

–¿Te cansaste de ser la chica linda e inocentona?
–No me gusta comparar los trabajos que he hecho, pero en Contra las cuerdas la historia es otra. Ana es un personaje con una personalidad fuerte y tiene sentimientos encontrados: está entre dos hermanos y le pasan cosas muy intensas. No es una nena, es una chica madura, que no tiene a la madre al lado y es muy real lo que siente. Por ahí puede hasta ser mal visto lo que puede llegar a hacer por lo que siente por Ezequiel, que es un hombre casado con otra mujer. 
–Te llevás mejor con los comportamientos correctos. ¿Hay alguna anécdota confesable de mala conducta en tu vida?
–(piensa) Es que tengo un súper yo bastante estricto. Nunca tuve una amonestación por mala conducta, me porto demasiado bien. A lo mejor alguna vez me escapé de una clase de inglés con mis compañeras, pero en esas situaciones mi súper yo me dice: “No, no, está mal”, frente a tanta rectitud, pienso mucho qué hacer y termino luego explotando. Me cuesta decir lo que siento, si estoy enojada, por ejemplo, me lo aguanto y en algún momento exploto y nadie entiende por qué me pongo así.  A Ana también le pasa de sentirse saturada por la situación en su casa y luego explota.
–¿Cuál fue tu máxima expresión de rebeldía?
–Dejar la facultad. Hice dos años de dos carreras distintas, Derecho en la UCA y Publicidad en la UADE. Un día estaba cursando Filosofía 2 en Derecho y no tenía ni un apunte, ni había llevado ni una birome a clase. Me pregunté, ¿qué hago acá? Volví a casa y le dije a mi mamá: “No vuelvo nunca más a la facultad”, lo que provocó un griterío tremendo.
–¿Qué quería tu mamá para vos?
–Que estudie, nunca me dejó trabajar en la agencia, quería que fuera independiente. Me decía: “Hippiadas, no.” El acuerdo con ella fue: me anoto en la facultad pero también estudio teatro. Y cuando decidí dejar la facultad, fue mi mamá la que me propuso: “¿y si te anotás en un concurso?” Y aunque no estaba muy convencida, me presenté con una amiga a Súper M.
–¿Cuánto conoces de los barrios del Conurbano que se muestran en Contra las cuerdas?
–Nací en Flores, mis viejos vivieron allí un año, y luego pasé toda mi niñez en Monte Grande. Después se divorciaron y estuve viviendo en Lugano con mi mamá y mi hermano, hasta que me independicé. Pero hasta los ocho años, viví en Monte Grande. Venir a Capital Federal, un sábado o un domingo, era un evento, visitar un shopping, por ejemplo, era todo un plan. 
–Ana es una chica de barrio, ¿Sole Fandiño también lo es?
–Totalmente, me crié en el barrio y no cambié por mi trabajo. Siempre vuelvo a Lugano, a ver a mi mamá y a mi hermano o visito a mi papá que vive en Ezeiza. Estudié un par de años en la UCA pero no me hice amiga de las de Barrio Norte, sino de las de Lanús.
–¿Cuánto define de una persona el lugar donde nació y las circunstancias en las que se crió? 
–Hay algunos códigos que se definen por las circunstancias en las que naciste y creciste, pero creo que más allá de eso, todos tenemos las mismas posibilidades de crecer, aunque reconozco que podés no tener un cine o un teatro cerca de tu casa, pero habrá una biblioteca popular adonde ir. Creo que si uno quiere crecer, aunque se presenten complicaciones, tiene que ser perseverante. Si uno tiene el deseo, tiene la fuerza, el incentivo, termina buscando la manera de aprender, de crecer y salir adelante. No creo que eso sea algo totalmente negado para nadie.
–¿Estuviste alguna vez contra la cuerdas?
–¿Entre la espada y la pared? Sí, varias veces. Frente a esas situaciones, me pongo muy mal, me estreso y el cuerpo me señala por dónde ir y, aunque la decisión termine siendo un desastre, por lo general, nunca me arrepentí de mis elecciones. Soy de pensar muchos las cosas, entonces se me complica tomar decisiones, pero finalmente pesa más lo que siento.
–Es la primera  vez  que trabajás para la TV Pública, ¿cómo resulta la experiencia? 
–¡Muy buena! Veo el programa y me encanta la imagen que tiene. Pero por encima de la estética del programa, estoy muy feliz de que se esté haciendo más ficción en la televisión, que Canal 7 produzca una telenovela o una tira es más laburo para autores, actores, equipo técnico. En Contra las cuerdas todo el tiempo entrarán personajes nuevos, es decir, que habrá oportunidad de trabajo para mucha gente. Estoy disfrutando mucho de trabajar acá, la estoy pasando muy bien, estamos todos muy comprometidos con el proyecto y encima lo que vemos nos gusta. ¿Qué más puedo pedir?
FUENTE : TIEMPO ARGENTINO

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